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La verdad (y la técnica) detrás de 560.000€

Este artículo es la segunda parte de la entrevista que me concedió Diego Mariño a propósito de la ronda de financiación de 560.000€ que consiguió Ducksboard, la startup de la que es CEO y accionista.

Mientras que la primera parte se centró en los aspectos más económicos del día a día de una compañía tecnológica, en esta ocasión, hablaremos de la parte más técnica de la misma.

ATENCIÓN

Los CEOs “de salón” y los orgullosos poseedores de un MBA por la Universidad de Wichita o Canford pueden sufrir un síncope vasovagal al leer este artículo

Diego, Ducksboard es el primer proyecto de la era DA -después de Abiquo- ¿Cómo se te ocurrió pasar de algo tan serio y corporativo como el cloud al trendy y bohemio mundo de los dashboards?

La idea original me la venía planteando ya desde la época de Abiquo. Vi la necesidad cuando empezamos a crecer y empecé a tener cada vez menos información de mi propia empresa. Pensé que no debía ser tan complicado eso de ir llamando a diferentes SaaS para traer datos y poder compartirlos con el equipo en una pantalla.

Vi la necesidad cuando empezamos a crecer y empecé a tener cada vez menos información de mi propia empresa.

Unos meses después de dejar el día a día de Abiquo, nos encontramos en Madrid mi mediohermano Aitor, su colega Jan y yo, con muchas ganas de hacer algo juntos y un hervidero de ideas en la cabeza. Retomé la idea de los dashboards y, finalmente, nos lanzamos, por la capacidad técnica del equipo -lo podíamos afrontar sin ayuda externa- y por la probabilidad de exit. Veíamos clara la posibilidad de venta de la empresa.

El equipo técnico de Ducksboard

Aitor disfruta de su habitual siesta de 3 horas mientras Jan sigue preguntándose porque tiene un teclado delante del portátil

¿Cómo engañaste al equipo técnico?

Con respecto a los fundadores, fue relativamente sencillo. Aitor y yo habíamos trabajado juntos hacía muchos años y teníamos clavada la espinita de montar un proyecto propio, y Jan sólo tuvo que rechazar una MEGAOFERTA económica para seguir desarrollando sus proyectos Open Source de forma sponsorizada.

Para el resto de contrataciones, nos hemos traído a gente con la que ya habíamos trabajado anteriormente. La siguiente incorporación será la primera que hagamos fuera de nuestro círculo más inmediato.

¿Por qué lenguaje de programación y plataforma tecnológica optasteis?

Pues optamos por programar tanto Java y  XML como nos fuese humanamente posible mantener…

Diego, a ver si vas cambiando de broma que esa es muy “de los 90″. Actualmente, casi todo en Java se puede configurar con anotaciones en el propio código…

(risas) Vale, ahora en serio, la “lingua franca” de Ducksboard es Python. Tanto nuestro backend, que se encarga de la recopilación y almacenamiento de datos, como nuestro frontend, la aplicación web expuesta a los usuarios, están escritos en Python.

El backend está escrito usando Twisted, un framework para el desarrollo de aplicaciones de red para Python. Gran parte del trabajo del backend es gestionar miles de conexiones concurrentes a cantidad de servicios web y nuestra prioridad era poder escribir esa parte de la aplicación usando código asíncrono. Twisted cubre esa necesidad proponiendo un modelo de programación basado en eventos.

Para la aplicación web estamos usando algo mucho más “mainstream“: Django, un framework MVC en Python muy conocido.

La elección de Python se debe a la experiencia previa con el lenguaje de los dos fundadores técnicos. Nos parece un lenguaje muy expresivo y mantenible.

¿Qué requisitos teníais a la hora de diseñar la arquitectura?

Teníamos muy claro que backend y frontend debían estar totalmente separados. Son aplicaciones independientes, el único punto en común es la base de datos: el backend escribe en ella, el frontend lee de ella.

Teníamos muy claro que backend y frontend debían estar totalmente separados. Son aplicaciones independientes.

Usamos PostgreSQL. Queremos una base de datos relacional porque nuestro datos son, claro está, relacionales, y su consistencia juega un rol crítico en nuestro servicio. PostreSQL ^_^ PostgreSQL en concreto porque Jan es colaborador del proyecto, y nuestras experiencias previas con MySQL no fueron demasiado buenas.

Eso me recuerda a la anécdota de los figuras de Mint, que tuvieron que contratar a un Administrador de Base de Datos antes de una demo importante porque su MySQL no “iba bien”, sólo para descubrir que la habían instalado limitándola al uso de 64MB de memoria… ¿Y encima de vuestra capa de datos que podemos encontrar?

La aplicación como tal tiene tres características principales:

  1. Arquitectura “shared nothing” para poder escalar horizontalmente sin volvernos locos. Los distintos componentes del backend corren como procesos independientes en máquinas separadas. La comunicación entre los mismos se lleva a cabo vía HTTP y los componentes de un mismo tipo se balancean con un Nginx. Al no haber un estado compartido, podemos escalar la aplicación horizontalmente añandiendo instancias tras el balanceador.
  2. Frontend en tiempo real, queda muy chulo, y los datos nunca esperan (risas). Somos de las primeras aplicaciones comerciales en hacer uso intensivo de Web Sockets. El frontend web recibe notificaciones cuando hay datos nuevos sin tener que hacer requests constantes. Usamos RabbitMQ para que los componentes de backend puedan dejar mensajes pendientes de enviar al frontend en un lugar común.
  3. Somos los principales usuarios de nuestra APIs. Usamos las mismas APIs para construir la aplicación que ofrecemos posteriormente a los usuarios. Tanto para empujar datos al backend, como para gestionar tu configuración en el frontend. El frontend, de hecho, es una API JSON en sí mismo, y usamos backbone.js para interactuar con esa API y dibujar los widgets y demás en el navegador del usuario.

Si estás interesado en conocer más sobre la arquitectura y tecnología de Ducksboard, puedes echarle un vistazo a estos slides.

¡66 diapositivas! Una presentación digna de Mordor. Yo suelo pedirle a Jero que me explique todas las decisiones técnicas y aportar todo lo que puedo. ¿Hasta qué punto te involucras tú? ¿Crees que un CEO debe saber lo que está haciendo su equipo técnico?

Para empresas tecnológicas, sin duda alguna. Has de saber lo suficiente como para poder discutir todas las decisiones, pero recordando que la última palabra la tienen ellos.

Como tú comentas, realmente lo que hago es preguntar “¿Por qué?” a menudo e ir comprobando que las decisiones técnicas no limitan las posibilidades de negocio en el largo plazo.

¡Oh! Yo sólo lo hago por irritar a Jero (risas) ¿Y qué herramientas habéis utilizado durante el desarrollo?

Muchas. Te hago una lista:

Vamos, startup de manual…

No tan “de manual” ya sabes que lo trendy es utilizar las herramientas de 37signals (risas).

Me sorprende que utilicéis GitHub en vez de Bitbucket, que también te proporciona repositorios de Git, sobre todo con lo popular que es en la Comunidad de Python… lo de que no hayáis sido capaces de haceros con JIRA, sabes que no te lo perdono. Un día voy a pasar por el Patoplex con el látigo listo para atizar a Jan y Aitor… pero en cualquier caso, no puedo quejarme: debéis ser una de las pocas compañías españolas que pagan licencias…

To be continued?

 

Ya hemos hablado de la parte financiera y hoy hemos hablado de tecnología, pero aún me queda material para una tercera parte en la que hablar de negocio puro y duro (coste de adquisición de usuarios, canales de venta y demás…) En el anterior artículo, pedimos 20 comentarios para escribir la segunda parte y ¡superamos los 60! Con este va a ser difícil llegar a ese número, porque un contenido tan técnico habrá espantado a mucho emprendedor de Excel y Powerpoint. En cualquier caso, hay que subir un poco el nivel: si llegamos a los 40 comentarios, tendréis la tercera y definitiva entrega del Mariño versus Bonilla…

Disclaimer anti-bocachanclas

Soy el orgulloso embajador español de Atlassian, la compañía desarrolladora de JIRA, el mejor gestor de proyectos del mundo mundial de la vida vital. Una herramienta TAN potente (algunos confunden potencia con complejidad) que ni siquiera los cracks técnicos de Ducksboard han podido controlar su poder desatado… ^_^

Bitbucket -mucho “más mejor” y más sexy que GitHub- también es de Atlassian. Que, por cierto, hace poco, también compro HipChat.

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La verdad (y los números) detrás de 560.000€

La semana pasada saltó la noticia de la inversión de 560.000€ en la startup española Ducksboard. Una más, si no fuera porque he conocido la historia de la empresa casi desde el principio y a la panda de camaradas del metal que hay detrás: Aitorciki, Wulczer y, por supuesto, Diego Mariño.

Comentando la primicia con Diego, los dos coincidimos en que este tipo de anuncios siempre se quedaba en la superficie y nunca contaba todo el trabajo que hay detrás de una startup. Por miedo a romper ese ancestral tabú que hay en España alrededor de todo lo que sea sueldos o beneficios, o a dar información vital a sus competidores, el mundillo estartapil nacional se mueve habitualmente en un absurdo secretismo que no beneficia a nadie.

Porque la información de cómo otros han conseguido emprender con éxito es vital para los que aún están intentándolo. Y porque cada vez que una empresa tecnológica española crea un negocio rentable, vendible -o ambas cosas- la Industria española crece. Un crecimiento del que nos beneficiamos todos.

Por eso, he engañado a Diego para que me conceda una entrevista que arroje un poco de luz sobre que hay detrás de esos 560.000€. Los que quieran ir “más allá” de las cifras oficiales, podrán disfrutar de un combate de boxeo de más de 1000 palabras… y sólo es la primera parte. Arrancamos.

Equipo de Ducksboard

El equipo de Ducksboard haciendo como que trabaja mientras montan una partida de Quake 3 en red local

Diego ¿Qué hay detrás de todo este ruido?

Una inversión de 560.000€. Liderada por Cabiedes Venture Partners y Kibo Ventures. Y a ella se suman conocidos del sector como François Derbaix, Juan Luis Hortelano o Jesús Monleón entre otros.

¿Et tu Brute?

Nuestra idea inicial era desarrollar el proyecto sin financiación y con un equipo pequeño. Queríamos crear la empresa en la que siempre nos hubiera gustado trabajar y desarrollar productos que pudiéramos vender lo antes posible para ser autosuficientes, siendo Ducksboard el primero de ellos.

Pero, tras nuestra primera toma de contacto real con el mercado -ya no con previsiones en papel sino con el producto lanzado- empezamos a ver el gran potencial que tenía la herramienta y la oportunidad que se ha abierto para el mercado del business analytics. En seguida nos dimos cuenta de que necesitábamos más recursos de los que disponíamos para hacer todo lo que queríamos.

Queríamos crear la empresa en la que siempre nos hubiera gustado trabajar

Al mismo tiempo, un business angel (que prefiere seguir en el anonimato) se ofreció a invertir una cantidad maja y empezamos a valorar la opción de “abrir” la empresa a nuevos socios, con todos los pros y contras que ello implicaba y como podía afectar a la cultura de empresa que estábamos intentando crear.

El lado oscuro es poderoso. Y entonces, ¿qué hicisteis?

Lo que cualquier insensato haría: dejar las intenciones de inversión reposar en un cajón varios meses y centrarnos en salir al mercado. Intentábamos llevar la contraria a todos los que dicen “time kills all deals“. Somos muy de llevar la contraria en Patolandia :)

Hacia diciembre, una vez lanzado el producto en el mercado, nos pusimos de nuevo a cerrar la ronda. Teníamos la suerte de poder contar con el apoyo de Cabiedes and Partners, que tienen una experiencia tremenda en el sector y con los que nos entendimos muy bien. A partir de ahí, fluyó todo de forma bastante natural: poco después, se sumó Kibo Ventures y otros business angels, acostumbrados a coinvertir con Cabiedes, se sumaron a la ronda y, un par de meses después, estábamos en el notario.

Hablas de Cabiedes y Kibo como de Epi y Blas, pero ¿crees que es fácil para el común de los mortales conseguir que esta gente invierta en ti?

No creo que tanto, aunque sí es verdad que se percibe la sensación de que hay más oportunidades de financiación. En nuestro caso, fue determinante el track récord previo y cumplir con los 3 puntos principales: equipo, producto y tracción.

Fue determinante cumplir con los 3 puntos principales: equipo, producto y tracción

Sí. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que, en este país, si buscas financiación decente tienes que llegar con un producto y experiencia por delante, más que con simple idea. ¿Cuánta pasta habéis metido en el proyecto?

Hasta llegar a este punto, entre los tres socios fundadores, hemos invertido poco más de 100.000 euros. Algo más de la mitad del presupuesto lo invertimos en Diseño/UX y, el resto, principalmente en salarios. Nada especial.

Confiesa. ¿Habéis tirado en algún momento de dinero o ayudas públicas?

Sí. A través de AJE Madrid, recibimos en noviembre un crédito ENISA de 44.000 euros y creo que lo debemos empezar a devolver el mes que viene. Y nada más por esta parte. Tampoco tenemos prevista ninguna otra ayuda pública en nuestro plan de negocio.

Y acudís a la financiación privada. ¿Cómo resolvisteis temas tan peliagudos como suelen ser la valoración de la empresa y el porcentaje de acciones a ceder?

Pues… con sentido común :)

No sabíamos cómo ponerle precio a Ducksboard, así que buscamos una forma sencilla: dar un porcentaje razonable a cambio del dinero necesario para dar un salto de magnitud.

Haciendo números, vimos que, con unos 500.000 euros, podíamos cumplir unos objetivos ambiciosos y así se fijó la necesidad. La valoración surgida de esa cifra era razonable y con eso nos quedamos. Luego, al contrario de lo que se suele hacer, no jugamos a subastar la valoración. La dejamos fija para poder escoger a los inversores.

Finalmente, el tema de reparto de derechos fue también con sentido común. Me senté con José Martín Cabiedes y, en una hora y media, lo cerramos. Al ser los principales actores del sector, su contrato se ha convertido ya en un estándar que el resto de inversores conocen y entienden. Todo el proceso fue bastante natural y sencillo.

Todo muy bonito, pero sigues sin soltar prenda del porcentaje de acciones que habéis cedido a cambio de la inversión…

Darte cifras concretas aquí implicaría traicionar la confidencialidad del pacto de inversión, pero en resumen: los socios fundadores mantenemos una amplia y cómoda mayoría y los inversores, una minoría en la que también se sienten cómodos :)

Me estás diciendo que no habéis cedido más del 50%… y poco más. Cuéntame por lo menos a dónde se va la pasta. ¿Sueldo? ¿Marketing? ¿Operaciones?

A día de hoy, el principal coste de la empresa son los salarios. De lejos.

Para que te hagas a la idea, por cultura empresarial, yo como CEO he de cobrar menos que cualquier técnico a jornada completa. Y me he asignado un sueldo de 35.000€. Somos una startup que, si bien no paga al nivel de Tuenti -benditas leyendas urbanas corren- está dispuesta a contratar buenos técnicos y pagarles salarios de mercado.

Y luego, en Marketing, se irá una cantidad maja. A poco que estabilicemos conversiones, afinemos los diferentes canales de adquisición de usuarios y reduzcamos churn, invertiremos unas pocas decenas de miles de euros al mes.

Estamos dispuestos a contratar buenos técnicos y pagarles salarios de mercado

Joder, Diego… con lo bien que ibas y has tenido que soltar ese palabro de churn, en vez de cancelación. Eso apesta totalmente a MBA…

To be continued?

Me queda por lo menos la mitad de la entrevista por publicar, pero he decidido parar aquí para que un artículo que ya va por las 1400 palabras no se convierta en un AUTÉNTICO LADRILLO.

En este artículo, me he centrado en la parte más económica de la conversación, pero, si queréis que publique una segunda parte, en la que interrogo a Diego sobre los lenguajes de programación, tecnologías y herramientas que han utilizado, el equipo técnico o cómo creó el plan de negocio, comunicádmelo por las vías habituales:

  • Haciendo un ingreso solidario en mi cuenta bancaria
  • Enviándome por correo una foto vuestra disfrazados de Pitufo
  • Mediante comentarios en este mismo artículo

Disclaimer anti-bocachanclas

No tengo ni he tenido acciones de Ducksboard. Jamás he trabajado para ellos y no he recibido ni un duro de la compañía. Una vez, Diego Mariño me invitó a un café en un VIPS, pero yo le he invitado a él a MUCHAS más cervezas. Anomalía de la que, después de esta inversión, no tiene excusa para no corregir.

La última vez que Diego me invitó a algo -concretamente, a jugar al FIFA en su casa- le di calabazas para hacer algo tan cancamusístico y estartapil como irme a debatir sobre lenguajes dinámicos vs. lenguajes estáticos en el DevOpenMadrid. Así somos los gurús…

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